Parte 6º
Tras
interminables minutos la reunión dio por finalizada.
Gracias
al cielo que Reme se encargaría de los detalles y yo podría
escaparme, que era lo que realmente me apetecía.
El
móvil de Reme sonó inoportunamente. Entonces abandonó el despacho
a toda prisa.
Aquello
no había entrado en mis planes.
Me quedé a solas con Fernando.
El
silencio inundó el frío ambiente.
No
pude aguantar la presión, me levanté a prisa y caminé hacía el
pasillo.
Fernando
corrió tras de mi.
_¡Daniela!_me
llamó para que me detuviese.
¡Dios! me derretí al oír mi nombre en sus labios.
Paré
mi caminar junto a los ascensores.
Con
valor me giré.
_¿Por
qué te vas?_me dijo casi rozando la suplica_aun no hemos acabado.
Exploté
dolida por su actitud.
_Reme
se encargará de los detalles... si es eso lo que te preocupa_añadí
con resquemor.
_No
me preocupa eso.
Fernando
me cogió dulcemente la mano.
Un
estremecimiento me invadió.
_¿Ah, no?_solté con dolor_creí que tu actitud ahí dentro lo dejaba todo
más que claro entre tu y yo.
Fernando
pareció incomodo.
_Daniela...
No es como tu imaginas. No sabes lo que me alegra verte aquí. Pero
las cosas han cambiado y...
No
le dejé hablar.
_Ya
veo, señor editor_le escupí herida.
_Escucha_me
rogó.
_No,
no tengo nada más que oír. Me voy_ le anuncié de golpe_vuelvo a
Argentina. Ya me enviarás el manuscrito por correo_y añadí
quisquillosa_supongo que la respuesta de la editorial a publicar la novela cambiará, ¿verdad?
Fernando
me miró ofendido.
_¿Tan
mal concepto guardas de mi?
Hubo
dolor en sus palabras.
Sinceramente me sentí a morir.
Estaba
segura que Fernando no era de esa clase de hombres.
_ Yo_tartamudeé nerviosa.
_Déjalo,
¿quieres?_me lanzó él.
Lo
observé darse la vuelta.
Un
nudo me oprimió el corazón.
_Lo
siento_me excusé_pero entiéndeme, pensé que...
Fernando cortó secamente mi voz.
_El
conocerte no influirá en mi trabajo ni en la decisión final del
equipo, tenlo claro.
Entonces
suavizó su tono.
De
nuevo me acarició la mano.
_Antes
de saber que eras tú, ya estaba interesado por la obra, ¿lo dudas?
Su
aliento rozó mi mejilla.
_Daniela_me susurró cerca de mis labios.
Fernando
estuvo a punto de besarme.
Yo abría deseado que lo
hiciera.
Anhelaba que él diese el paso.
Pero la voz de Reme nos
interrumpió.
_Chicos,
¿todo bien?_preguntó algo preocupada.
_Si,
si, perfectamente_se adelantó Fernando_le estaba comentando a la
señorita que me reuniré mañana con el departamento de marketing
para evaluar diversas opciones de la obra.
Él
me miró de reojo.
_Me
parece genial_manifestó Reme satisfecha.
Fernando
también pareció feliz.
_¿Que
os parece si quedamos mañana para cenar?
Lo
fulminé con enfado.
Estaba
entre la espada y la pared.
Reme
se me adelantó.
_Yo
no podré quedar. Tengo una reunión mañana.
Me
quedé perpleja.
¿En serio Reme me estaba dejando sola ante el
peligro?
Entonces
la oí añadir;
_Pero
seguro que Daniela estará encantada de ir a esa cena_ me guiñó un ojo.
_Te
recogeré en el hotel, si quieres_replicó rápidamente Fernando.
No
tuve otra elección.
También
podía haberme negado. Pero en realidad no quise.
_No.
Mejor quedamos directamente en el restaurante.
Fernando
se sintió un tanto decepcionado.
No me importó. Lo haríamos a mi
manera.
_Esta
bien, el cliente siempre manda.
Sonreí
victoriosa.
Continuará...
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©2013
Anna
Soler Segura












